Te confieso

Te confieso que esos 19 días y 500 noches
de las que habla Joaquín Sabina,
ya no me desbordan;
que esa tarde que hice mis maletas
el silencio hizo tanto ruido,
que no escuche mis pasos
cruzando la puerta del olvido.

También te confieso
que aquellas fotos viejas
dejaron de perforar mis pupilas,
que ya no te invento cada noche
y tampoco te imagino en el mañana.
Que ya no miro tu silueta al borde
de mi cama luchando por no caerse,
pues sin notarlo,
hace meses que es primavera.

Aprendí a bailar bajo la lluvia
y por suerte
 a mirarme sin mirarte.

Esta mañana desperte
con los ojos más abiertos que nunca,
con una sonrisa devoradora,
con los labios resecos pero no me dolían,
Con las manos tibias y el alma tranquila;
Con un último suspiro
mancando el punto final.
Entonces;
lo supe,
no me quedaba duda,
Ya te he olvidado.

Pero no tengas miedo mi amor,
que aunque yo ya no te recuerde
 mis versos y mi tinta no te olvidarán.
.
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Déjame en silencio

Yo no quiero que te quedes
a mi lado los viernes por la noche,
quiero hacer de tus domingos 
un viaje sin regreso.
 
Yo no quiero verte una vez
por semana, 
quiero que me extrañes tanto 
que tus manos dibujen el camino
hasta tu boca.
 
Yo no te quiero para toda la vida,
quiero que te quedes todo lo 
que quieras, 
sin medida, 
sin tiempo, sin miedo, 
sin condiciones
sin regreso.
 
Yo no quiero hacerte el amor,
quiero que el amor
 nos haga a nosotros.
 
Yo no quiero enamorarte, 
quiero ser la razón de tu 
felicidad, 
que te rias a carcajadas,
que subas, que bajes, 
que te guste mi sonrisa, 
que te pongas nervioso, 
que no le temas al tiempo,
ni a mis besos. 
 
Yo no quiero ser tu cárcel, 
quiero ser la única mujer
con la que te sientas libre.

 
Yo no quiero detenerte, 
quiero que te vayas cuando
no encuentres más motivos
para quedarte,
que desafíes al miedo,
que juegues con el tiempo,
que maldigas estos versos.

 
Yo no quiero contarte mi vida, 
quiero que escribas la tuya a mi lado,
que dibujes un sendero en el túnel 
de mis piernas, 
y lo recorras para encontrarte 
cada noche.

Yo no quiero leerte poesía, 
quiero escribirla en tu piel.
yo no quiero que imagines,
quiero que te estorbe mi ropa.

Yo no quiero que beses mis muslos, 
Ni que acaricies mi pelo,
Yo no quiero que sueñes conmigo, 
Ni que me quites el frío,
Yo no quiero bajarte la luna,
Ni verte dormir,
Yo no quiero que frenes tu vida,
Ni que mueras por mi.

 
Lo que yo quiero es que me beses
Y me dejes en silencio.

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Ven a dormir conmigo

  • Quédate esta noche
Ven a dormir conmigo,
la noche esta fría y las sabanas
huelen a Jazmin.
he preparado la cena
con velitas para dos,
me pongo el vestido más bonito,
con el que te gusta verme descalza
por los pasillos de tu casa,
aquel que desabrochas a
media noche
para curarme del frío que
enchina las costuras.

Me veo al espejo sin mirarme,
que me importa peinarme
si me has dicho que te gusta
mi pelo alborotado y que
el brillo mis ojos combina
con el rojo intenso de

Mis labios.

He puesto de fondo
a Michael Bublé,
he quitado el festón
de las ventanillas,
quiero que la luna
sea testigo de esta noche.
Coloque el centro de
mesa con agüita de amapola,
la forma más egoista de

seducir la madrugada.

Aún no has llegado y ya
he bordado un muro
entre mis manos y el deseo
de tocarte como nunca
lo han hecho,
he tomado una copa
de vino tinto,
para sentirme valiente
cuando te acerques y

beses mi frente.

Ocho menos diez
me he sentado en el
balcón,
te veo venir a lo lejos,
caminas como si supieras
que el mundo fue construido
para ti,
pintando las calles de colores,
como tiñes mis días,
haces que mis pupilas
se dilaten y que tus huellas
emanen fuego para no dejar

de mirarte.

Me he puesto nerviosa,
respiro profundo,
me pregunto qué pudiste
haber hecho tan bien para
acelerar mi pulso y cerrar mi
garganta,
para hacerme sentirme viva y
la chica más linda.
cruzas la puerta,
me miras como si
yo fuera la única aurora
del horizonte,
agradeces mi existencia
Y me dices que a travez de

mis ojos puedes ver el infinito.

Me quito las bragas
y el miedo termina
donde empiezan tus
caricias,
te hablo al oído y
repites mi nombre,
he dibujado un corazón
en tu espalda,
sacas tu lado tierno y
salvaje,
muerdes mi angustia,
sacudes mis nervios,
ahí me tienes,
tan tuya,
entonces caigo rendida
entre tus brazo,
completa sobre tu pecho,
desnuda,
frágil ,
viva,

feliz.

Pero nada de eso importa
yo sólo quiero que

te quedes esta noche.

 

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Denisse Cuamatzin